Se va al infierno; un mujeriego, un borracho y un fumador.
Al llegar fueron recibidos por el diablo. Entonces el diablo
les dice: No se preocupen muchachos, aquí en el infierno todo
es felicidad, vida y miren para que vean que aquí todo es
felicidad. A ti mujeriego te voy a dar un dormitorio lleno de
hermosas mujeres; a ti borracho te doy un dormitorio lleno de
cajas de cerveza, y a ti fumador te doy una tonelada de
cajetillas de cigarrillos y yo regreso dentro de 10 años a ver
como se encuentran. Se cumplieron los 10 años y el diablo
regresa como había prometido, entonces abre la puerta del
dormitorio del mujeriego y lo encuentra feliz y el mujeriego
le dice diablo:
Dame más mujeres que estas ya me han aburrido.
Y le da más mujeres, luego va a ver al borracho y lo encuentra
con las 2000 cajas de cervezas vacías con una botella en mano,
entonces el borracho le dice:
Diablo mándame más cervezas que me han quedado cortas.
Y el diablo le da más cerveza, luego va a ver al fumador y lo
encuentra muy molesto y el diablo le pregunta:
¿Qué pasa, te veo molesto? ¿Por qué si te he dado una tonelada
de cigarrillos?
Entonces, responde el fumador:
Sí, pero te olvidaste de darme los fósforos.
Era un americano, un hindú, y un mexicano, acababan de morir
y el diablo los recibe en el infierno, el diablo les dice:
Les voy a dar una oportunidad de ir al cielo, les voy a dar
un latigazo en la espalda, se pueden poner lo que quieran en
ella pero no pueden quejarse, si no se quejan se irán al cielo.
Así que el americano dice:
Yo primero.
Se pone una loza de piedra en la espalda, el diablo le da el
latigazo y el americano no se queja así que rápidamente se va al cielo.
Ahora le toca el turno al hindú y se arrodilla. El diablo le dice:
¿No te vas a poner nada en la espalda?
Y el hindú le responde:
No, la meditación me ayudará a no sentir dolor.
El diablo le da el latigazo y el hindú ni se inmuta. El diablo
le dice:
Puedes irte al cielo.
Ahora es el turno del mexicano, este se arrodilla para recibir
el latigazo, pero no se pone nada en la espalda y el diablo le dice:
¿También tú vencerás el dolor con la meditación?
Y el mexicano responde:
¿Me puedo poner cualquier cosa en la espalda?
Y el diablo le dice que sí, lo que sea.
A lo que mexicano dice:
¡A ver tú, hindú ven acá!
Era una vez un Alemán se muere y se va al infierno ve que allá ay
un infierno para cada país entonces va al infierno Alemán y
pregunta: -¿Qué te hacen aquí?-, a lo que le contestan: -Aquí
primero te sientan en una silla eléctrica por una hora, después
te acuestan en una cama de clavos durante otra hora y el resto
del día viene el diablo y te da de latigazos- Entonces, va a los
demás infiernos y pregunta lo mismo y le responden lo mismo que
en el Alemán, entonces ve que en el infierno Mexicano esta lleno
de gente queriendo entrar entonces va y pregunta lo mismo: - ¿Que
te hacen aquí?- y el comentario es el mismo entonces les dice: -
Pero ¿porque aquí hay tanta gente queriendo entrar? - y el mexicano
le contesta: –Es que aquí nunca hay luz, los clavos se los
robaron, y el diablo solo viene, firma y se va.
Llegan 3 individuos al infierno, y les toca el día que está de
buenas el diablo y les dice:
Hoy voy a dejar ir a aquel de ustedes que me dé algo que yo no
pueda destruir con mis manos.
Llega el primero y le da una extraña roca encontrada en Siberia.
El diablo la toma en sus manos y la empieza a apretar.
1, 2, 3, listo, ya te llevó el chamuco.
Llega el segundo y le da un pequeño balín hecho de titanio. El
diablo la toma en sus manos y la empieza a apretar.
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, ¡Lo logré!, vas pa´bajo.
Llega el último y le da una luneta de chocolate. El diablo la
toma en sus manos y la empieza a apretar.
1, 2, 3,...10,...100, empieza a sudar, 200... 1000. Nada, el d
iablo ha perdido.
Entonces le dice:
Está bien, puedes subir, pero antes dime, ¿Por qué no pude
destruir tu chocolate?
A lo que le respondió:
El chocolate se derrite en tu boca, no en tus manos.
Llegan los demonios al cielo para disputar un partido de
fútbol amistoso contra los ángeles.
- Van a perder, porque tenemos a los mejores jugadores-,
dicen los ángeles.
- Sí, pero nosotros tenemos a todos los árbitros-,
responden los demonios.
Este era un señor muy humilde que se había cansado de la
vida y entonces desesperadamente decidió venderle el alma
al diablo, un día se fue a una montaña muy alta y empezó a
gritar: ¡DIABLO TE VENDO MI ALMA! Pero de nuevo no pasó
absolutamente nada, entonces se fue a la casa de un amigo
y le dijo: Amigo, ¿cómo hago para que el diablo me compre
mi alma?, entonces este le dijo: Pues anda de nuevo a la
montaña y grita muy fuerte y este se fue y dijo: ¡DIABLO
TE VENDO MI ALMA! Entonces se oyó un fuerte temblor y de
repente salió un diablo pequeño y dijo: ¡MANDO A DECIR MI
PAPÁ QUE SI SE LE FÍA POR AHORA PORQUE NO TIENE DINERO!
Pues estaba un día el demonio de los pecados, distribuyendo a
los pecadores a sus respectivos infiernos, viene un borracho y
su castigo fue estar en una sala llena de licores por cien años,
al cumplirlos sale el borracho igual de borracho, luego viene un
mujeriego y su castigo fue el encierro en una sala llena de
mujeres dispuestas a todo, por cien años, al cumplir el tiempo,
sale el mujeriego todo flaco y acabado, por ultimo llega un
fumador compulsivo, el cual había robado, por culpa del vicio y
su castigo fue el encierro en un cuarto lleno de toda clase de
cigarrillos por cien años, al cumplir su tiempo, llega el demonio
y le abre la puerta, recibiendo un gran susto, ya que sale el
tipo corriendo, desesperado gritando A todo pulmón, un cerillo, un cerillo.
Había una vez un diablo pequeño que le pregunta a su tio: ¿Puedo
ir al cielo a jugar con los angelitos? El tio dice: No, porque
la otra vez que fuiste al cielo te portaste muy bien
Dios decidió llevar al diablo a la corte y arreglar sus
diferencias una vez por todas. Cuando el Diablo escuchó
esto, él se rió y dijo: ¿Dónde crees que vas a encontrar
a un abogado?
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