Un vaquero encuentra un indio acostado a la orilla del camino
con la oreja pegada a tierra. Curioso por esta costumbre india
le pregunta qué pasa. El indio le contesta; carreta grande,
cuatro ruedas, cuatro caballos, carreta llevar hombre blanco,
rifle en brazos, al lado hombre blanco, mujer bonita, pelo
largo, mujer llevar niño recién nacido en brazos.
El vaquero sorprendido le comenta:
¡Caramba!, yo había escuchado de la habilidad de los indios
para detectar si vienen caballos o carretas con solo pegar
el oído a tierra pero usted me ha sorprendido, ¿Cómo es que
puede dar tantos detalles con solo pegar su oído a tierra?
Es que, ¡Acaba de pasarme por encima!
Esta era una carrera en el viejo oeste estaban compitiendo
un vaquero y un indio. Arrancan, van muy parejos en toda la
carrera y ya en el final, el vaquero se echa un gas y sale
como alma que se lo lleva el diablo y gana la carrera. Después
llega el indio y le dice todo cansado:
Tú hacer trampa, tú tener motor en el trasero.
En un fuerte dos soldados están esperando a los indios.
El de abajo le dice al de arriba:
¿Soldado, vienen los indios?
Sí, pero los veo pequeños, dice el soldado.
Al cabo de media hora:
¿Soldado, vienen los indios?
Sí, pero los veo medianos.
Al cabo de tres horas:
¿Soldado, vienen los indios?
Sí, y están en la puerta.
Pues, ¡Mátelos!
No puedo.
¿Por qué?
Porque los conozco desde "pequeñitos".
Eran dos indiecitos que se iban a casar y le dice el
juez al indio:
A ver, firme aquí.
Pos no sé firmar.
Entonces el juez dice:
Bueno, la huella.
Y el indiecito le contesta:
¡No pos ella tampoco!
Un indio en el registro civil:
¿Es usted casado?
Sí senior.
¿Con prole?
No senior, con Lupe.
¡Prole quiere decir HIJOS!
Ah sí, tengo un prolo y una prola.
Llega un indio con el jefe y le dice:
-Jefe yo no querer llamarme nube blanca que va enviando
mensajes por el aire-
-Y ¿Cómo querer llamarte?-
Llega un indio con el gran jefe toro sentado y le dice:
Gran jefe, mí querer cambiar nombre.
A lo que el gran jefe toro sentado le contesta:
Muy bien, como tú llamar.
Mí llamar viento veloz.
Ah, y cómo querer llamarte.
Yo querer llamarme aire acondicionado.
Un antropólogo está realizando unos estudios en una tribu
africana, y es requerido por el jefe de la tribu que le dice
muy enfadado:
Venir aquí antropólogo, haber nacido niño blanco en tribu.
El antropólogo intenta quitarse el muerto de encima, y le
responde señalando a un rebaño de ovejas:
Mire jefe, en genética todo es posible. Mire ese rebaño de
ovejas blancas, verá usted que entre ellas ha nacido una oveja negra.
El jefe, aborronado, le dice:
Tú oír antropólogo. Yo no decir nada de niño blanco. Tú no
decir nada de oveja negra.
Va una india en el metro riéndose, y una señora que va detrás de ella
le pregunta:
¿Qué le pasa señora?
La india le responde:
Es que hice tonta a la cajera que me vendió el boleto, le compré uno
de ida y vuelta, y no pienso regresar.
Era un tipo rico que estaba viajando, de repente se encuentra perdido,
y ve a un indiecito al cual le pregunta:
Oiga señor, ¿cómo se llama esta callecita?
Y el indio le dice:
No sé.
Ah, ¿y cómo se llama este pueblito?
Y el indio le repite:
No sé.
Mmm, ¿y cómo salgo de aquí?
Y el indio le volvió a contestar:
No sé.
Bueno, que usted no sabe nada, es usted un indio ignorante.
Pues sí, pero yo no soy el que anda perdido.
Capitán, capitán, que vienen los indios!
¿Y en qué plan vienen?
Deben venir en plan de ligar, porque vienen todos pintados.
En un fuerte el vigilante grita avisando:
¡Que vienen los indios, que vienen los indios!
El capitán alarmado le pregunta:
¿Como cuántos vienen?
El vigilante le contesta:
2001.
El capitán sorprendido de la exactitud le pregunta:
2001, ¿Cómo lo sabe?
El vigilante contesta:
Porque viene uno adelante solo y unos 2000 detrás.
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