En la prueba de los 50 metros de estilo libre en natación de
Para-Olímpicos destacan 3 nadadores; el inglés sin brazos,
el griego sin piernas, y el español sin brazos ni piernas.
Dan la salida y el español se hunde. Pasa un minuto y deciden
sacarle y medio ahogado dice:
¡Joder, un año entrenando con las orejas, y me ponen gorro!
Estaba un día un rico y un pobre, en eso el rico dice:
En mi casa comemos a la carta, lo que pedimos nos sirven.
El pobre lo mira y le dice:
En mi casa también comemos a la carta, el que saca la mayor,
come.
Este era un concurso de latigazos, y eran muchos los
participantes, las reglas: El que grita pierde, y así se
inicia el concurso, se presentan muchos muy fuertes y
fornidos, muchos llegan a los 20, otros pocos a los 30,
antes de gritar "ya, ya, ya, por favor" entre todos sale
un chavo muy delgado y débil y se decide a concursar, lo
amarran y empiezan uno, dos, y así llegan a los 20 latigazos,
y la gente se emociona, llegan a los 30 y la gente empieza a
contar 31, 32, 33, mientras el joven con lágrimas en los
ojos resiste y la multitud lo ovaciona:
¡Chiquiti-bun ala vin-von-va, el mudo, el mudo ra ra ra!
Dice que una vez nació un tipo tan, pero tan feo, que el doctor dijo:
Si no llora en diez segundos, es un tumor.
Dice la maestra a Pepito:
A ver Pepito, si yo digo "fui rica" es pasado, pero si yo
digo "soy hermosa", ¿qué es?
Una gran mentira maestra.
Este es un niño que le dice a su padre: Papá, papá,
¿La abuelita sabe mecánica?
No, ¿Por qué?
Porque la acabo de ver debajo de un autobús.
En plena guerra llega el general y le dice a sus soldados:
Les tengo una noticia buena y una mala, ¿Cuál quieren
escuchar primero?
Y dicen los soldados juntos:
¡Pues la mala primero!
Y el general contesta:
Bueno, hoy comeremos excrementos.
Y todos se quejan y dicen:
Ahora díganos la buena.
Que alcanzará para todos.
Un mendigo va y toca una puerta, sale un señor y le pregunta:
¿Qué quieres?
El mendigo le responde:
Señor, ¿no tendrá comida que me invite?
El señor responde:
¿Le importa que sea de ayer?
No, no importa.
Entonces, venga mañana.
Esto es un autobús de bizcos por Madrid y el conductor
le dice a los pasajeros:
Si miran a la derecha podrán ver a la izquierda el Museo
del Prado.
Una señora con su hijo estaban empujando el carro hacia el
barranco y su hijo le dice:
Mamá, mamá, ¿por qué empujamos el carro?
Y la mamá le dice:
¡Cállate que se va a despertar tu padre!
¡Mamá, mamá!, gritaba un niño.
¿Qué pasa hijo?, preguntó la mamá.
¡Un niño de la escuela me pegó!
¿Y quién era?
No sé como se llama.
Entonces, ¿cómo lo vamos a reconocer?
Aquí tengo su oreja, ¿crees que sirva de algo?
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